
El Reino predicado por Jesús: ¿profecía incumplida o promesa por realizar?
La idea cristiana del seguimiento y la idea apocalíptica de expectativa cercana van necesariamente unidas. El seguimiento de Jesús, entendido de modo radical, esto es, en su raíz, no puede vivirse “si no se abrevia el tiempo”. La llamada de Jesús: “¡Sígueme!” y la invocación de los cristianos: “¡Ven, Señor Jesús!”, son inseparables[1].


